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El totemismo en Durkheim y Freud Lic. Carlos MAZZOLA[1] Resumen El totemismo ha sido señalado tanto
por Durkheim como por Freud,
como la expresión primaria de las religiones, las cuales contienen a su vez el
modelo de la vida social. Por ello realizamos un análisis comparativo entre
ambos autores para explicitar sus coincidencias y divergencias, poniendo especial atención en el rol que
brindan al totemismo en la relación individuo - sociedad. Abstract
As much Durkheim as Freud
the totem has been pointed out like the primary expression of religions, which
contain the pattern of the social life. For this reason we carry out it between
both a comparative analysis to explain their coincidences and divergences. We
pay special attention on the role that the authors
bring to the totem in the relationship individual - society. Introducción La comparación de Durkheim y Freud en torno al tema
de totemismo tiene el propósito de dilucidar convergencias y divergencias sobre
una realidad que ambos plantean como esencial a la construcción del mundo
social y cultural. Entienden que en el totemismo se
encuentran los parámetros esenciales que se continuarán en la religión y que
dichas características armonizan el vínculo entre el individuo y su comunidad.
El análisis se efectúa sobre sus obras
centrales que realizan en torno a esta temática: Tótem y Tabú en Freud,
y Las formas elementales de la vida
religiosa (FVR) en Durkheim, que surgen en forma casi simultánea, 1912 la de
este último y 1913-1914 la de Freud.
Los
principales autores sobre los que ambos basan su labor son los mismos: Taylor,E.B. Roberson Schmit, Herbert Spencer y Frazer, J.G sobre todo este último quien en 1910 publica una
voluminosa obra sobre historia de las religiones. La explicación dada sobre la necesidad que
da origen al totemismo es fundamental al aporte general que realizan. Sostienen
que el totemismo surge desde el
individuo para Freud y desde la comunidad para Durkheim. Y vinculado a ello, la función que cumplirá será
la de integrar a los miembros a su comunidad en uno, y colaborar en la
resolución de una tensión en el individuo, en otro. El análisis de los conceptos de
integración y tensión nos remitirá, por vincularse con estos, a otros como los
de isomorfismo y dualidad. Para realizar esta tarea procederemos
primero por analizar a Freud, posteriormente lo
haremos con Durkheim y por último realizaremos las
conclusiones.
El
Totemismo según Sigmund Freud. Aun a riesgo de ser esquemáticos,
entendemos que la tesis central del totemismo puede sintetizarse de la
siguiente manera: Fruto de un suceso
ambivalente que genera tensión en los protagonistas, se realiza una proyección
de la cual se crea el tótem.
Los conceptos de ambivalencia y proyección
son los que de manera excluyente
monopolizan la explicación del totemismo. La noción de ambivalencia[i] en Freud,
si bien no es idéntica a las de dualismos conocidos[ii] no deja por ello de estar
sustentada en una división de dos principios. La proyección[iii] en cambio, requiere del
reconocimiento explícito o implícito de la existencia de isomorfismos[iv] . La situación ambivalente se da al interior
del individuo mientras que la proyección se produce por una situación isomórfica entre el interior con el exterior del sujeto, la
que culmina con una creación del mundo social: El Tótem. Para abonar esta audaz
teoría, que implica que lo social es fruto de una tensión individual Freud recurre a generalizar estos procesos ambivalentes e isomórficos
Sobre
el supuesto de que en algunos planos se puede realizar extrapolaciones
debido a una estrecha similitud ontológica, es que observaciones realizadas en
la clínica psicoanalítica sirven para entender a las culturas primitivas. Esta
labor analítica se produce en los niños y neuróticos. Es decir, niños,
neuróticos y primitivos comparten análogos procesos psíquicos. Para Freud, es
sobre la hipótesis de la existencia de que el hombre en sus albores se
organizaba en hordas de manera idéntica a las descriptas por Darwin sobre los
gorilas, que sucede un horrendo crimen que dará origen no solo al totemismo
sino a todo el orden social.
En dichas hordas el gorila macho se
apropiaba de todas las hembras y expulsaba a sus hijos machos, negándoles así
la satisfacción de sus instintos; pero los humanos van más allá y:
“ Los hermanos expulsados se reunieron un día, mataron al padre y devoraron
su cadáver, poniendo así un fin a la existencia de la horda paterna. Unidos,
emprendieron y llevaron a cabo lo que individualmente les hubiera sido
imposible... al devorarlo se
identificaban[v]
con él y se apropiaban una parte de su fuerza. La comida totémica, quizá la
primera fiesta de la Humanidad, sería la reproducción conmemorativa de este
acto criminal y memorable que constituyó el punto de partida de las
organizaciones sociales, de las restricciones morales y de la religión (Freud, 1997,:
143-144) A partir de observaciones realizadas en el
psicoanálisis se sostiene que el animal totémico es, en realidad, una
sustitución del padre, con lo que se
armoniza la contradicción de que estando prohibida su muerte en época normal se
celebre como una fiesta su sacrificio y que después de matarlo se lamente y
llore su muerte. El crimen, por ello, despierta en sus
protagonistas un dualismo afectivo:
“La
actitud afectiva ambivalente, que
aún hoy en día caracteriza el complejo paterno en nuestros niños y perdura
muchas veces en la vida adulta, se extendería, pues, también al animal totémico
considerado como sustitución del
padre. Confrontando nuestra concepción psicoanalítica del tótem con el hecho de
la comida totémica y con la hipótesis darwiniana del
estado primitivo de la sociedad humana, se nos revela la posibilidad de llegar
a una mejor inteligencia de estos problemas y entrevemos una hipótesis que
puede parecer fantástica, pero que presenta la ventaja de reducir a una unidad insospechada series de fenómenos hasta ahora
inconexas”.
(Freud,1997, :143) Es a partir de este suceso que Freud va a ir edificando un conjunto de explicaciones que
sirven para abonar esta hipótesis, las cuales tendrán como constante desarrollarse
sobre la existencia de una dualidad ( sentimiento
ambivalente que genera tensión, y una proyección que se produce en torno a la
constatación de una realidad isomórfica). Odio y amor al padre constituyen los dos
sentimientos primordiales a los que habrá que añadir un profundo remordimiento
que surge a partir de la muerte. Surge así la conciencia de culpa, la que
alcanzara el estatuto de imperativo categórico[vi]en tanto que aparecerá la
autoridad como conciencia moral.[vii] El poder del padre muerto es mayor al que
poseía con vida, por lo que sumado a la culpa se produce un efecto retroactivo
que denomina«obediencia retrospectiva» con lo cual los protagonistas rehúsan a
recoger los frutos de su crimen, evitando el contacto sexual con las mujeres,
accesibles ya para ellos. En este hecho surgen dos prohibiciones
capitales: El tabú del incesto que dará origen a la exogamia y el tabú de
alimentarse[viii] - proteger, no matar -
al animal totémico el que dará origen a la religión. Freud
encuentra un exacto paralelismo con
las dos prohibiciones fundantes del complejo de Edipo
(la posesión de la madre y la muerte al padre).
Esto no invalida que Freud
pueda visualizar un importante papel práctico en la prohibición del incesto,
porque posee también un importante contenido útil ya que la necesidad sexual,
lejos de unir a los hombres, los divide. Los hermanos, luego de matar al padre,
tenían que convertirse en rivales al tratarse de la posesión de las mujeres, lo
que hubiera tirado por tierra la nueva organización. En cuanto al origen de la religión, esta
se produce por el reemplazo del padre por el tótem ya que el animal totémico
significaba a los hijos la sustitución natural y lógica del padre y la actitud
que una necesidad interna les imponía con respecto al mismo, expresaba algo más
que la simple necesidad de manifestar su arrepentimiento. La constatación isomórfica
va más allá del reconocimiento de dos situaciones en algún aspecto idénticas,
la cual serviría para explicar la reaparición en otro tiempo, en otras culturas
y bajo distinta forma de los mismos sentimientos duales. La sustitución del
padre por un símbolo - el tótem - pone
en marcha no sólo un mecanismo de defensa sino además un mecanismo creador del
mundo social que Freud denomina «proyección»; la que
surge como una respuesta a la tensión generada por dos sentimientos
ambivalentes como es el caso de dolor y
satisfacción que despiertan la muerte del padre:
“ El proceso termina más bien con la intervención de un
mecanismo psíquico particular, designado habitualmente en el psicoanálisis con
el nombre de proyección... la proyección sirve para resolver un
conflicto afectivo, misión que desempeña igualmente en un gran número de
situaciones psíquicas conducentes a la neurosis. Pero la proyección no es
únicamente un medio de defensa. La observamos asimismo en casos en los que no
existe conflicto. La proyección al exterior de percepciones interiores es un
mecanismo primitivo al que se hallan también sometidas nuestras percepciones
sensoriales y que desempeña, por tanto, un papel capital en nuestro modo de
representación del mundo exterior”. (Freud,1997,
:.68-69) El haber trazado este
puente entre el mundo interior y exterior, le posibilita tender otras
similitudes entre el mundo particular y colectivo:
“Nuestra
comparación entre el tabú y la neurosis obsesiva revela ya las relaciones
existentes entre las diversas formas de neurosis y las formaciones sociales y,
al mismo tiempo, la importancia que presenta el estudio de la psicología de las
neurosis para la inteligencia del desarrollo de la civilización. Las neurosis
presentan, por una parte, sorprendentes
y profundas analogías con las grandes producciones sociales del arte, la
religión y la filosofía, y, por otra, se nos muestran como deformaciones de
dichas producciones. Podríamos casi decir que una histeria es una caricatura de
una obra de arte, que una neurosis obsesiva es una caricatura de una religión y
que un delirio paranoico es una caricatura de un sistema filosófico deformado”.
(Freud,1997,
:.78) Pero como hemos señalado la proyección
aparece para aliviar la tensión que produce la dualidad emocional. Esta
estructuración dual se manifiesta incluso en los modos en que los primitivos se
representan y distinguen lo material de lo inmaterial, cuerpo-alma[ix]. En síntesis, podemos señalar que el mundo
social es una creación-consecuencia, tanto de una conciencia de culpa de donde
emerge la religión, como así también del deseo incestuoso sobre el que se
constituye la moral; con lo cual las realizaciones sociales tienen su origen y
cumplen la función de remediar la tensión de conflicto individual.
Las formas elementales de la vida
religiosa (FVR): Emile
Durkheim La preocupación de Durkheim
por el totemismo viene de considerar análogamente a Freud,
que lo primitivo es lo original y simple en donde se preserva la esencia de los
hechos; con el transcurso del tiempo se van trasformando los aspectos
fenoménicos, pero no los esenciales. El totemismo en consecuencia, es la
religión original y simple de los primitivos y se encuentra plasmado allí, lo
que intentará conocer la sociología de la religión. Existe en Durkheim
una preocupación por demostrar por qué la religión es un fenómeno esencialmente
social y por consiguiente objeto de la sociología. En este sentido antes de la
aparición de su obra culmine (FVR 1912) había destacado tres elementos
importantes y propios de la dimensión social que son consecuentemente los
aspectos fundamentales de la religión, a saber: el carácter obligatorio,
regulador y constructivo (Ramos R.1992):
“El
derecho y la moral tienen por finalidad asegurar el equilibrio de la sociedad,
adaptarla a las condiciones ambientales. Tal debe ser también el papel de la
religión. Si pertenece al campo de la sociología es en tanto que ejerce sobre
la conducta una influencia reguladora” (Durkheim, 1980 : 67) Es una constante del trabajo de Durkheim, a partir de una convicción metodológica, la
importancia atribuida a la definición del fenómeno en estudio. En ella no sólo
sintetiza el planteo central que desarrollará luego sobre el tema sino que
además refleja en la misma, su concepción tanto metodológica como conceptual;
ya que existe una homología lógica entre lo que se considera social y el modo
de proceder científico o bien entre los objetos de la sociología y los métodos
de la misma. En la elaboración de la definición esto se refleja claramente, ya
que en ella se realiza un importante esfuerzo por establecer manifiestamente
cual es el objeto a estudiar. Para lo cual se procederá, por medio del análisis
comparativo, en rescatar los aspectos comunes y se desestimaran las
variaciones. Lo que permanece invariable está la esencia del fenómeno, y ello
es lo social. En el estudio de las religiones no se
escapa a la búsqueda de la definición. Por ello se estiman aspectos
accidentales que las mismas dispongan de una o varias deidades, que expliquen
el origen del mundo e incluso que se las identifique como aquella actividad que
se ocupa de lo sobrenatural (Giddens, 1998. : 551-552) La religión es considerada en un principio
por Durkheim como una acción colectiva (no
individual) que le sirve a la comunidad para adaptarse al medio (Durkheim 1980). Son razones prácticas las que determinan la
aparición de los dioses. No obstante deberán transcurrir unos años más para
plantear acabadamente su tesis: “La
religión es algo esencialmente social” (Durkheim
1993) Es decir, lo social no es un aspecto, sino que es la esencia de la
religión, la cual tendrá por función integrar los miembros de la comunidad.
La integración social es necesaria para
los individuos porque éstos no sólo se enriquecen
de lo social sino que perecerían sin ésta; lo que nos hace esencialmente
humanos es precisamente éste carácter (Smelser-Warner 1982). La función social de la religión sirve
para reforzar la solidaridad, imprescindible
en una comunidad que desee preservarse integrada,
lo cual se logra a partir de una homogeneidad
cognoscitiva y moral. La construcción de un tipo común del cual no quepan
desviaciones.
Este aspecto de integración con lo social es lo que
caracteriza la definición dada en 1899:
“Los llamados fenómenos religiosos consisten en creencias obligatorias
conectadas con practicas definidas que se dirigen hacia los objetos definidos
en tales creencias. En cuanto a la religión, se trata de un conjunto más o
menos organizado y sistematizado de fenómenos de este tipo... En ella el
pensamiento y la acción se encuentran estrechamente unidos... Todo lo que es
obligatorio es de origen social... no existe por encima del individuo más
potencia que la del grupo a la que pertenece. Para el conocimiento empírico el
único ser pensante por encima del hombre es la sociedad ” (Durkheim 1969
:159-160) No obstante es pertinente señalar que éste
planteo aparentemente reduccionista de la religión a
lo social llega, en las FVE, a un punto que parece invertirse, porque la
religión se constituirá en la institución primordial de la vida social. Por
ello todo es explicable desde la religión, la exogamia, el incesto, la moral,
la aparición de la propiedad privada, los contratos, etc. Como señala Poggi (1971) la religión será la institución Proto-institucional. (o
meta-institución) Institución primaria que resume y reproduce toda la vida
social. Difiere incluso con Marx sobre la tesis que
señala a lo económico como la institución central:
“Es
incuestionable que en los orígenes el factor económico es rudimentario,
mientras que la vida religiosa tiene un desarrollo exuberante y lo invade
todo”. (Durkheim, 1980 :
650)[x]
En esta obra, no sólo rescata el papel institucional
de la creencia sino que establece como punto de partida la distinción entre lo
sagrado y lo profano sobre la que emergerá la religión; es por ello que en 1912
la define así:
“Una religión es un sistema solidario de creencias y
de practicas relativas a las cosas sagradas, es decir separadas, interdictas,
creencias y practicas que unen en una misma comunidad moral, llamada Iglesia, a
todos aquellos que se adhieren a ella”. (Durkheim
1982:40) Es claro que la función social no es
dejada de lado, ya que lo social sigue ocupando un lugar esencial en la conceptualización de la religión. La sociedad es desde el punto de vista
lógico el todo que comprende todas las cosas, la clase suprema que contiene a
todas las otras clases. El todo implica a la sociedad que es lo esencial y la
parte se representa por los individuos que considerados aisladamente son
accidentales. Si se le quita al hombre la lengua, las
ciencias, las artes, las creencias morales, queda degradado al rango animal.
Los atributos característicos de la naturaleza humana provienen de la sociedad. Pero, por otro lado, la misma
no existe ni vive más que en y por los individuos; es por esta razón que se
produce una relación circular entre los dioses y sus fieles ya no sólo los
hombres requieren de las divinidades sino estas
también de aquél. No puede haber sociedad que no sienta la
necesidad de conservar y reafirmar a intervalos regulares, los sentimientos e
ideas colectivas que le proporciona su unidad y personalidad. El modo de recrear y mantener vivo al
espíritu de la comunidad requiere de reuniones en las que los individuos
estrechamente unidos, reafirmen en común sus valores, sentimientos; de ahí la
existencia de ceremonias que, por su objeto, por los resultados a que llegan,
por los procedimientos que emplean, no difieren en naturaleza de las ceremonias
propiamente religiosas. Lo que varía son las formas en que se encarna ese sentimiento.
El animal totémico no inspira sentimientos religiosos por el hecho de tener un
determinado aspecto o una determinada propiedad, sino que los mismos provienen
precisamente por tratarse de una encarnación de la comunidad. Como decíamos, en las FVR aparece la
distinción de dos tipos de realidades: la sagrada y la profana. Lo sagrado, es la esencia de lo social, si
bien va cambiando de forma no por ello pierde su carácter fundamental, dada la
función de integración que permanece constante a lo largo de la historia de la
humanidad[xi].
Lo que caracteriza lo sagrado y lo profano
es que no pueden mezclarse entre sí. Sobre la base de la necesidad de
separación se funda un sistema de interdicciones. La vida ordinaria, cotidiana,
supone prácticas como comer, cazar, trabajar, etc. las cuales deben separarse
de la vida sagrada. Por ello en los cultos se realizan ayunos, se descansa
determinados días, se practica el celibato, se realizan ritos y crean espacios
e instituciones especificas que tienen a mantener esta separación:
“ Cuando los Australianos, diseminados en pequeños grupos,
cazan o pesca, pierden de vista todo lo que concierne a su clan o a su tribu:
no piensan más que en conseguir la mayor cantidad posible de piezas. En los
días de fiesta, por el contrario, tales preocupaciones se eclipsan
obligatoriamente; al ser esencialmente profanas, quedan excluidas de los
periodos de tiempo sagrados. Son las creencias comunes, las tradiciones
comunes, los recuerdos de los ancestros, el ideal colectivo que éstos encarnan,
lo que ocupa entonces su pensamiento; en una palabra, son las cosas sociales.”
(Durkheim 1992: 323)
Durkheim distingue e integra lo que denomina culto
negativo (abstenciones) y culto positivo (realizaciones). Existen diversas
prácticas o ritos que se orientan desde estas dos dimensiones cuyo propósito
será mantener viva la comunidad, para lo cual se requiere que sus miembros
estén integrados y se disciplinen a ella; mediante los sentimientos de respeto
y veneración, los que promueven acciones de sacrificio y gratitud Los ejes de integración y la regulación
social, conforman los dos polos principales de la solidaridad social[xii]. Esta integración se traduce también en lo
que Ramos considera la homología entre la religión y la moral
en tanto que se comparte una misma actitud, de acercamiento y distancia, de
amor y deseo por una parte pero también de respeto. En el ritual del
intichiuma[xiii] sintetiza estas dos
expresiones:
“ ...el sacrificio se compone de dos elementos
esenciales: un acto de comunión y un acto de oblación[xiv]. El fiel comulga con
su dios al ingerir un alimento sagrado, y al mismo tiempo, hace una ofrenda a
ese dios.” (Durkheim 1992: 318) En síntesis, Durkheim
ve en el totemismo lo esencial de todo el sistema religioso, el cual podrá ir
cobrando diversas formas a lo largo de la historia pero preservará estos
aspectos primordiales que hemos señalado. CONCLUSIONES: CONVERGENCIAS Y DIVERGENCIAS La función que cumple la religión en Durkheim es integrar
y regular a los miembros de la comunidad. En Freud en
cambio, se trata de un recurso creado por la conciencia para alivianar una
tensión. Para ambos, la religión aparece regulando
y armonizando el vínculo entre lo individual y lo colectivo, pero uno sitúa la
necesidad y por consiguiente el origen en el individuo, mientras que el otro la
ubica en lo social. Desde el punto de vista lógico -
metodológico ambos parten de la premisa que en las comunidades primitivas se
encuentra la esencia o la matriz originaria de las religiones, la que
permanecerá inmutable a las variaciones históricas. Desde ésta misma perspectiva podemos decir
que la dualidad es considerada por ambos el punto o sustento de creación: La
ambivalencia de emociones contradictorias origina una tensión que deberá
resolverse; fruto de esta resolución emerge la religión en Freud.
La dualidad establecida entre lo sagrado y lo profano en Durkheim,
marca una incompatibilidad de dos realidades sobre la que se sustenta la
religión. En este mismo plano podemos señalar
también, una continuidad isomórfica entre las esferas
individuales y sociales, estableciendo una diferenciación jerarquía en el
individuo para Freud, y en lo social en Durkheim. Mas allá del énfasis y dirección puesto en
una y otra dimensión (individual – social),
la interacción y unión entre ambas es ineludibles. Durkheim
establece este vínculo señalando como paradigmático los rituales, en donde el sacrificio individual y la
participación de la vida comunitaria, se sintetizan en un mismo acto. Y Freud lo establece en la relación entre los dos tabúes: de
incesto y de alimentación. Es precisamente esta relación la que
sustenta una estrecha unión, que existe para ambos entre la religión y la
moral. Concebir lo sagrado como fuente de
autoridad social, según Durkheim, nos lleva
consecuentemente a tender una similitud con la idea freudiana de autoridad paterna. Uno y otro asimismo,
reconocen que la autoridad es
representada en el tótem. A modo de aporte crítico entendemos que
estos planteos poseen un importante valor histórico, pero requiere por un lado,
rever la dimensión universal que ambos encontraron en los caracteres esenciales
del totemismo y por otra parte, resulta imprescindible admitir la especificidad
de la conciencia individual como temática propia de la disciplina psicológica y
el mundo social como área especifica de la sociología. En este último sentido ni Durkheim ni Freud, ambos deudores
de los aportes de Frezer, pudieron profundizar una
brillante idea expuesta por éste,[xv][2] que apunta a rescatar
precisamente, la especificidad de las dimensiones biológicas, psicológicas y
sociales. Dice al respecto:
“No acertamos a ver por qué un instinto humano
profundamente arraigado habría de necesitar ser reforzado por una ley. No hay
ley para ordenar al hombre que coma y beba o para prohibirle introducir sus
manos en el fuego. Los hombres comen,
beben y mantienen sus manos lejos del fuego instintivamente, por temor a los
castigos naturales y no legales que se atraerían conduciéndose en contra de su
instinto. La ley no prohíbe sino aquello que los hombres serían capaces de
realizar bajos el impulso de algunos de sus instintos. Lo que la Naturaleza
misma prohíbe y castiga no tiene necesidad de ser prohibido y castigado por la
ley. Asimismo podemos admitir sin vacilación que los crímenes prohibidos por
una ley son crímenes que muchos hombres realizarían fácilmente por inclinación
natural. Si las malas inclinaciones no existieran, no habría crímenes, y si no
hubiera crímenes, no habría tampoco necesidad de prohibirlos. De este modo,
resulta que en lugar de deducir de la prohibición legal del incesto la
existencia de una aversión natural hacia el mismo, deberíamos más bien deducir
la de un instinto natural que impulsara al incesto, admitiendo asimismo que si
la ley reprueba este instinto, como tantos otros instintos naturales, es porque
los hombres civilizados se han dado cuenta de que su satisfacción habría de ser
perjudicial desde el punto de vista social” (Freud,
S. 1997: 126) BIBLIOGRAFÍA Diccionario Manual Sopena
( 1967) Ed. Ramón Sopena. S. A.
Barcelona. Durkheim, E. (1980),
[Original 1886]: Les
Etudes de science sociale. Revue Philosophique. XXII Durkheim, E.(1980),
[Original 1887]: Recensión de Guyau, M. L'
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división del trabajo social. Akal editores.
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y tabú. En: Obras Completas.
Buenos Aires Amorru editores. Volumen 13. Traducción
directa del alemán por Etcheverry, J.L. Freud, S.: (1993),
[Original 1923]: El
“Yo” y el “Ello”. En: Obras
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Traducción directa del alemán por Ballesteros, L.L. Giddens, A. (1998): Sociología. Alianza editorial. Madrid Morató, J.C. y
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filosofía en CD-ROM. Empresa
Editorial Herder S.A., Barcelona. Poggi,G.: (1971): The
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universitaria. Madrid. España. Sanz, F.R.
(2001): Entre el innatismo y la inconnsciencia. Un ethos del intersiticio. El “imperativo categórico” de Kant en Freud. Para su
publicación en: Fundamentos en
Humanidades Año II. número III. Universidad
Nacional de San Luis. Argentina. Smelser N. Y Warner S.(1982):Teoría
sociológica. Análisis histórico Formal. Espasa – Calpe S.A. Madrid. España.
[2] La misma es transcripta
por Freud para
fundamentar su posición de lo instintivo y natural de los impulsos incestuosos.
[i]
Entendemos por ambivalencia a: “Tendencia
afectiva en dos sentidos opuestos, como sucede, por ejemplo, con los
sentimientos de atracción y repulsión (Bleuler), o de
amor y odio (Freud), dirigidos hacia el mismo objeto
o persona. En el psicoanálisis en general, la ambivalencia tiene su origen en
el desarrollo de la libido, sobre todo como resultado de la solución dada al
complejo de Edipo.” (Morató y Ruis
1996)
[ii]
del griego: dyas,
el primer número par, que representa la indeterminación y que, junto con el
primer impar, en, el uno, da origen a toda la serie de números
naturales, según los pitagóricos) En general, la tendencia (simplificadora) a
suponer que las cosas se explican por la existencia de dos principios,
irreductibles el uno al otro, y no por uno (monismo) o por muchos (pluralismo).
Existen sistemas filosóficos y concepciones del mundo construidos a partir de
este supuesto, o que le otorgan un papel importante. Así, el mazdeísmo persa,
religión fundada por Zoroastro, que profesa un dualismo ético presidido
por Ormuz y Ahrimán, y el
maniqueísmo, que admite el principio del bien y el del mal, o la Luz y
la Oscuridad; el dualismo de Platón, que
afirma la existencia de dos mundos, el visible y el inteligible y, sobre todo,
la interpretación que del hombre hace Descartes, como compuesto de dos
sustancias irreductibles, mente y cuerpo, tan propia del pensamiento occidental
y que ha llevado históricamente a los problemas de la relación mente-cuerpo.
Dualista también, en realidad, ha sido la primera interpretación de la
naturaleza física hecha por los presocráticos, que explican la capacidad de
cambio por la oposición de cualidades
opuestas de la materia, como son caliente-frío, seco-húmedo, y, en
particular, por los pitagóricos, que
fundamentan su física en la oposición dual entre lo ilimitado y lo que limita,
con un notable parecido al dualismo del yin-yang. ( Morató
y Riu 1996).
[iii]
Proyección
(del latín projectio, de projicere,
lanzar hacia delante, salir fuera) Este término fue introducido en el
psicoanálisis por Sandor Ferenczi
para nombrar un proceso de deslocalización, o un
desplazamiento desde el interior hacia el exterior, que tiene como misión
actuar como un mecanismo de defensa. De esta manera designa el proceso
inconsciente de desplazamiento de impulsos instintivos, faltas, culpas o
sentimientos, propios de un sujeto, pero que éste no puede asumir como propios,
y los atribuye a otras personas, a situaciones externas o a objetos. Desde esta
perspectiva Feremczi lo considera opuesto a la introyección (del latín introicio,
«lanzar hacia dentro»)
Según el punto de vista de la economía psíquica de Freud, se trata de evitar inconscientemente una
sobreexcitación interna, atribuyendo a algo exterior la causa de esta
sobreexcitación. Este mecanismo de defensa aparece generalmente en las fobias y
en las paranoias. Freud mismo consideraba la religión
como fruto de este mecanismo de desplazamiento, por el cual la humanidad
proyecta fuera de sí sus anhelos y frustraciones y atribuye a un ser exterior
todos los atributos que desearía poseer. En este sentido dicha noción mantiene
una cierta relación con la de alienación. Por otra parte, también aparecen
formas de proyección en actitudes racistas o xenófobas en las que el racista
proyecta sobre algún grupo étnico características que, aun estando presentes en
él mismo, se niega a reconocer en sí mismo. Jung
considera que la proyección se basa en la identificación arcaica entre sujeto y
objeto, y aparece en un proceso de disolución del sujeto para identificarse
plenamente con el objeto, y distingue entre una proyección pasiva, que es un
proceso inconsciente automático, y la proyección activa, que aparece en la
transferencia y en la empatía.
Esta noción está también en la base de la llamada
psicología proyectiva y en los tests proyectivos, en
los cuales un sujeto ha de interpretar dibujos u otros materiales que son
ambiguos, y al hacerlo proyecta sus estados de ánimo, sus fobias y, en general,
diversos aspectos de su personalidad, de forma que a través del estudio de
estas interpretaciones el psicólogo puede acceder a los estados mentales del
sujeto.
En las concepciones gnoseológicas sensualistas, como
la de Condillac, por ejemplo, es la referencia de la
sensación al objeto, o la atribución de las cualidades sensibles que tienen
lugar en los sentidos a los objetos externos, de forma que mediante este acto
mental de atribución se localizan en el espacio circundante las sensaciones que
se producen en nuestros órganos sensoriales. ( Morató
y Riu.1996)
[iv]
isomorfismo (del griego,
isos, igual, y: morphé,
forma, estructura) En lógica y en matemáticas indica las relaciones homogéneas
entre dos o más términos consistente en la correspondencia entre término y
término (aplicaciones biyectivas). Se aplica esta
terminología en la teoría de grupos cuando, dado un grupo, cada uno de sus
elementos (x1, x2, x3, etc.) es sustituido a partir de un modelo definido por
los elementos de otro grupo. En general, designa la propiedad de los sistemas
que tienen la misma estructura. Un sistema, A, tiene
idéntica estructura que otro, B, con lo que A y B son isomórficos
o isomorfos, si y sólo si existe una correspondencia uno-a-uno entre las
propiedades de A y B, de modo que a cada elemento de A corresponde uno y sólo
uno en B. Por ello, dos sistemas isomórficos tienen
igual número de elementos, es decir, poseen igual cardinalidad.
La noción se aplica, por ejemplo, a una teoría científica y al modelo o
interpretación y representación de dicha teoría. De manera semejante puede
decirse que un mapa es isomorfo al terreno que representa. En la historia de la
filosofía se ha utilizado esta noción para afrontar el problema de la relación
entre una entidad «real» y una entidad «representada» y, en particular, para
estudiar las relaciones entre pensamiento, lenguaje y realidad. Así, Wittgenstein defendió una teoría de un cierto isomorfismo
entre lenguaje y realidad.
En glosemática indica la
semejanza estructural entre los aspectos fónicos y semánticos de una lengua.
( Morató y Antoni Martínez Riu.1996)
[vi]
Concepto que toma de Kant.
Se puede profundizar este salto realizado por Freud
en Sanz, F.R
(2001)
[vii]
La relación de la conciencia de culpa, con
la autoridad paterna, la moral, y el superyo, se
puede constatar en la siguiente cita:
“El
superyo conservará el carácter del padre, y cuanto
mayores fueron la intensidad del complejo de Edipo y la rapidez de su represión
( bajo las influencias de la autoridad, la religión,
la enseñanza y las lecturas), más severamente reinará después sobre el yo como
conciencia moral, o quizá como sentimiento inconsciente de culpabilidad.”( Freud, S. 1993: 2714)
[viii]
La famosa comida totémica encuentra su
explicación, también en una supuesta practica isomórfica: “ La frase hebrea
con la que se reconoce el parentesco de tribu dice: «Tú eres hueso de mis
huesos y carne de mi carne. » Kinship significa,
pues, formar parte de una sustancia común. De este modo, la kinship
no aparece fundada únicamente en el hecho de ser el individuo una parte de la
sustancia de la madre de que ha nacido y de la leche que le ha alimentado, sino
que se adquiere o se refuerza posteriormente por la absorción de alimentos, con
los que el sujeto mantiene y renueva su cuerpo. Participando de una comida con
la divinidad, se expresaba la convicción de que se era de la misma sustancia que ella... “ (Freud.
1997. :137)
[ix]
“
Esta dualidad primitiva -para
servirnos de la expresión de Herbert Spencer - es ya idéntica a aquel dualismo que se manifiesta
en la corriente diferenciación de cuerpo y alma y cuyas indestructibles
expresiones verbales reconocemos en la descripción del furioso o del demente
como hombre que está «fuera de sí» o que «no está en sí» “.
(Freud, 1997,:.96)
[x]
A pesar de este planteo, Durkheim no pretende enarbolarse con corrientes
restauradoras del orden religioso porque sin duda ha transcurrido y se ha
extendido el espíritu de la ilustración; no obstante, se trata de saber si todo
lo que hay de esencial en lo religioso puede expresarse en términos laicos. Es
decir se debe hallar el equivalente
expresivo-funcional (Ramos 1992. Ibíd. :XIX) La
necesidad de integración social requiere que los ciudadanos posean una misma
meta y una misma fe. Y éste sustituto o equivalente será según Durkheim el ser humano, porque la secularización no significa la desacralización del mundo, ya
que la religión es tan sólo una expresión histórica de lo sagrado que no lo
agota.
[xi]
Argumentación que Popper
(1973) denominó esencialismo metodológico.
[xii]
En el Suicido, obra que es anterior a las
FVR, Durkheim ya había argumentado sobre dos dimensiones fundamentales de la vida social:
la integración y la regulación. En la tipología de suicidios que elabora:
altruista y egoísta por un lado y fatalista y anómico
por otro, las dos primeras son desviaciones de la integración y las segundas de la regulación.
[xiii]
Forma parte de lo que Durkheim
denomina culto positivo, dado que no consiste en un sistema de mera prohibición
sino en realización de acciones. El intichiuma son
rituales de fertilidad.
[xiv]
Oblación se define como sacrificio y
ofrenda (Diccionario manual Sopena 1967). Y son los
dos sentidos los que juega aquí.
[xv] La misma es transcripta por Freud para fundamentar su posición de lo instintivo y natural de los impulsos incestuosos. |
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