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PATRIMONIALISMO Y POLITICAS SOCIALES
La ciudadanía deficitaria
Inés ROUQUAUD*
María Rosa HERRERA**
INTRODUCCIÓN
La década del ´80 inaugura la etapa democrática en Argentina, cuyo proceso
posibilitó la generación de sistemas políticos que contribuyeron a la
conformación de democracias deficitarias, en términos de la
institucionalización de una cultura democrática.
Estos déficits se presentan tanto en el ámbito nacional como provincial,
profundizándose en regiones menos desarrolladas del interior del país, con
fuertes rasgos coloniales, que reproducen modos de dominación tradicional
que operaron como condiciones de producción para la emergencia de regímenes
de tipo patrimonialistas en algunos estados provinciales, como el caso que
analizaremos de la Provincia de San Luis.
Este trabajo se propone el estudio de la política social de vivienda en el
contexto del patrimonialismo sanluiseño, a través de dos dimensiones: a)
objetiva, relativa a la modalidad burocrática que adopta, el esquema de
financiamiento, los modos de acceso y la distribución espacial; y b)
subjetiva, referida a los habitus que se internalizan, las prácticas y
representaciones sociales que generan y los ritos creadores y reforzadores
de mediaciones simbólicas.
Se intenta mostrar cómo ambas dimensiones se conjugan para lograr la
legitimidad necesaria para la reproducción del régimen y obstruir la
autopercepción del sujeto como ciudadano portador de derechos, contribuyendo
a la producción de una cultura política contraria a la democracia
republicana.
Finalmente, se reflexiona acerca de las posibilidades de cambio de
sociedades como la estudiada, tendientes a la profundización de valores
democráticos.
PERSPECTIVAS TEÓRICAS
A- EL PATRIMONIALISMO
El patrimonialismo moderno, configura una categoría analítica que ha sido
rescatada de las tipologías de dominación que Max Weber construyera para
describir las relaciones de poder en sociedades precapitalistas, basadas en
la tradición.
Un caso especial de la dominación tradicional es la patrimonial, que se da
cuando existe un cuadro administrativo personal del "señor" y se denomina
patrimonialismo. El que gobierna no es un "superior" sino un señor personal
y su cuadro administrativo no está constituido por "funcionarios" sino por
"servidores" . La designación de funcionarios es el elemento clave para
transformar "a los Estados en el gobierno privado de quienes poseen el poder
necesario para el ejercicio de la dominación.”
Las categorías weberianas también pueden ser útiles para analizar formas
combinadas de dominación patrimonial y carismática, que le otorgan un mayor
grado de complejidad a estos fenómenos culturales modernos. Los rasgos
característicos de la primera son: falta de competencias fijas según reglas
objetivas; jerarquía racional fija; de un sistema de nombramientos y
ascensos regulados; de formación profesional; de sueldo fijo o de sueldo
pagado en dinero. Existía un sistema de mantenimiento para los funcionarios
domésticos y de prebendas para los que no participaban de la "mesa del
señor" . Estas características se contraponen con la estructura burocrática
moderna -con base en el tipo puro que el mismo autor delineara- que a través
de procedimientos formalizados debe cumplir con los objetivos fijados (por
el poder político y la línea de mando). La delegación de autoridad otorga
cierto grado de discrecionalidad decisoria a los funcionarios y genera
ámbitos de competencia para cargos y funciones, basados en un conjunto de
normas. El ingreso a la administración es selectivo basado en el mérito,
ofreciéndole una carrera profesional y especializada.
La evolución de la teoría de la burocracia ha llevado a que actualmente se
comprenda su accionar inserto en la dinámica de un proceso social, lo que
permite visualizarla como ¨escenario de luchas¨ o la ¨arena¨, donde
convergen diferentes grupos y fracciones de la sociedad que integran las
coaliciones dominantes. A su vez los aparatos estatales constituyen
importantes ¨instrumentos de acción¨: como mecanismos para llevar a cabo
proyectos gubernamentales y como marco y freno a la participación política .
Los patrimonialismos actuales aparecen rodeados de las instituciones
formales de la democracia y como régimen político se proponen modificar la
relación de fuerzas en la sociedad, por la necesidad de materializar un
proyecto político esas modificaciones sobrepasan el ámbito de la
administración pública y se extienden hacia los órganos de los otros poderes
del Estado .
Sin embargo, las experiencias históricas latinoamericanas reflejan
complejidades que no podrían abordarse desde una sola perspectiva teórica,
en este sentido el aporte de Peter Evans es clarificador al distinguir entre
Estados Predatorios y Estados Desarrollistas. Los primeros se caracterizan
por la apropiación de las rentas públicas (o corrupción) por parte de los
funcionarios, incentivan a los privados a dirigir sus actividades
"productivas a las de corrupción improductiva y no proporcionan bienes
colectivos", la sociedad es la presa de un predador o gobernante, similar al
patrimonialismo weberiano. Respecto de los segundos, los Estados
desarrollistas, son aquellos que extraen el excedente pero ofrecen bienes
colectivos, incentivan la inversión privada a largo plazo. En síntesis,
suplen en alguna medida la falta de capacidades empresariales y de capital
de riesgo del sector privado. Para ello necesitan un aparato administrativo
"aislado y dotado de coherencia corporativa" -en el mejor sentido weberiano-
que se debe complementar con una red de relaciones informales internas y
externas, es decir que se establezcan vínculos con el capital privado, pero
manteniendo el Estado cierta autonomía, "en el sentido de ser capaz de
formular de manera independiente sus propios objetivos..." ..."y quienes
deban llevarlos a cabo (los burócratas) consideren dicha tarea como algo
importante para su carrera"; esta relativa autonomía les permitirá abordar
los problemas de acción colectiva que entraña el capital privado..." esto se
denomina "autonomía enraizada" y le otorga al Estado desarrollista la clave
organizativa de su eficacia. Es a su vez la contrapartida de la dominación
absolutista del Estado Predatorio . Estas argumentaciones se aplican en
situaciones de transformación estructural, fundamentalmente en procesos de
industrialización.
Desde esta perspectiva los Estados latinoamericanos se situarían en una zona
intermedia, ni totalmente predatorios, ni totalmente desarrollistas. Se
diferencian básicamente por el modo en que se obtienen los cargos públicos,
las amplias facultades del ejecutivo para designar a su arbitrio -en
detrimento del reclutamiento meritocrático-, los modos de relacionarse con
la sociedad y la orientación de sus políticas, entre otras.
En los párrafos siguientes intentaremos caracterizar estas burocracias y sus
relaciones con la sociedad.
La burocracia patrimonialista
En los patrimonialismos modernos, las burocracias se modifican en función
del régimen, otorgándole características diferentes. De las interrelaciones
o interdependencias que se producen al interior de los aparatos
administrativos, se distinguen tres tipos: Jerárquicas, Funcionales, y
Presupuestarias .
En la primera, la estructura clásica piramidal-formal se transforma en una
de tipo radial, ocupando el centro quien gobierna, pues es quien decide
sobre las designaciones, remociones o traslados de funcionarios, generando
una red de relaciones informales que se superpone a la anterior, la
discrecionalidad legalmente otorgada se minimiza en razón del monopolio de
las decisiones. En este contexto, el enroque político es común, y se realiza
en función de los “intereses” del gobernante, que designa un ¨confiable¨ con
una misión específica en algún organismo de la administración.
En la segunda, se da una dualidad: la coexistencia de organismos altamente
tecnificados, personal calificado, instrumental de última generación, con
dependencias que se mantienen en el atraso, conservando formas tradicionales
de trabajo. De ello resulta un aparato administrativo "segmentado",
"dividido", "fragmentario", que dificulta la coordinación de las políticas
públicas y fomenta las soluciones personalistas.
Respecto a la tercera, este régimen requiere un estricto control de los
recursos por el gobernante, tanto en la recaudación como en la asignación de
los mismos, por lo que suelen contar con aceitados y modernos mecanismos de
presupuesto, como así también de los movimientos de fondos por fuera de él.
Esto es vital para el funcionamiento de este régimen, pues se debe
posibilitar la asignación discrecional de fondos. Existen destinos a
“construcciones fastuosas y ornamentales”, que tienden a fortalecer un
discurso de tipo fundacional, en los casos en que los gobernantes se
instituyen como modernizadores y a quien el pueblo debe estar agradecido,
mientras que los fondos destinados a implementar políticas sociales tiene
como fuente central de aplicación el modelo clientelar que otorgan
legitimidad y a su vez permiten la reproducción del régimen.
Como se sabe Estado y estructura social deben estudiarse juntos, ya que en
esta relación el primero no es ni neutral, ni pasivo.
En torno a las políticas públicas.
Para realizar un análisis de políticas públicas es preciso situarse dentro
del proceso social tejido alrededor de un tema o cuestión, desde su
surgimiento, desarrollo y posible solución. Ello implica identificar actores
sociales y estatales con capacidad de movilizar recursos para obtener una
decisión o política por parte del Estado .
Coincidimos en entender las políticas públicas como el “conjunto de
objetivos, decisiones y acciones que lleva a cabo un gobierno para
solucionar los problemas que en un momento determinado los ciudadanos y el
propio gobierno consideran prioritario” . Este concepto resulta muy útil
para contrastarlo con los reales procesos sociales bajo una dominación
patrimonial-desarrollista.
Para analizar las interrelaciones entre Estado y Sociedad, correspondería
preguntarnos: ¿Quién y cómo problematiza un asunto? ¿quién cómo y cuándo
logra convertirlo en cuestión? , es decir, estudiar los pasos previos al
surgimiento de un tema.
De acuerdo a lo que venimos planteando, en estos regímenes, todas las
decisiones las toma el poder político que ocupa el centro de la estructura
burocrática y es quien también define cuáles son las cuestiones o problemas
sociales que va a atender el Estado. Al definir el "dominus" la agenda,
implica una definición política sobre la cuestión, que desencadena a su vez
dos procesos que también controla: uno, hacia adentro de la burocracia, y
otro hacia actores privilegiados de la sociedad civil, a quienes decide
beneficiar. Esto implica individualizar las relaciones, dando forma a lo que
Cardoso llamó "anillos burocráticos" refiriéndose a las relaciones entre
grupos de industriales y burócratas , cuyas finalidades son optimizar sus
intereses particulares. Esto muestra un aparato estatal con una autonomía
enraizada parcialmente en términos de Evans , frente a una sociedad que se
convierte en espectadora de un proceso de cambio social que se legitima a
partir de la transformación alcanzada.
Lo anterior nos lleva a preguntarnos sobre las particularidades que asumen
los actores sociales en estos patrimonialismos modernos. La palabra actor
nos remite a ¨acción¨, que se puede definir en términos de capacidades:
¨capacidad de negociación, Capacidad para descifrar el contexto, capacidad
de representación
En términos de Arendt, la capacidad de romper con procesos predecibles
depende de la acción, ya que es la actividad humana exclusiva de los hombres
encargada de introducir lo novedoso . Esto es porque que la presencia del
actor social posibilitaría modificar el rumbo de la historia. Sin embargo,
el ejercicio personalista del poder ejerce una acción desmovilizadora y
atomizante en sociedades de tipo tradicional y dependientes del Estado que
impide la constitución de actores con las capacidades antes mencionadas.
B- CIUDADANIA Y POLITICA SOCIAL
Un caso especifico de políticas públicas son las políticas sociales,
entendidas como acciones (u omisiones) del Estado, que operan en el campo de
la redistribución del ingreso y comparte con el resto de las políticas
públicas, las funciones de acondicionar el contexto para el desarrollo de la
sociedad capitalista, impedir el conflicto social y lograr consenso político
.
Las políticas sociales, entendidas como medios para la realización de un
conjunto de valores, que constituyen su finalidad, son uno de los
instrumentos que tiene el Estado para "operacionalizar e implementar
distintas modalidades de ciudadanía".
Siguiendo a Marshall y Dahrendorf -y en esto coinciden la mayoría de los
autores analizados- podemos afirmar que la ciudadanía esta íntimamente
ligada a los derechos individuales y a la noción de vínculo a una comunidad
política. Esta última dimensión de ciudadano se efectiviza como consecuencia
de la primera. “Y este status se otorga a los que son miembros de pleno
derecho de una comunidad” .
Es posible reconocer, siguiendo a Bustelo y Minujin , dos modelos de
ciudadanía, ciudadanía asistida y ciudadanía emancipada, cada uno de ellos
presenta una estructura de valores muy diferente.
En la ciudadanía emancipada el valor principal es la igualdad social. Existe
la posibilidad de construcción de un espacio común y de constitución de
sujetos sociales autónomos. Es una propuesta socialmente inclusiva en la que
las personas son actores, en su doble dimensión individual y societaria .
La ciudadanía asistida es "esencialmente de naturaleza civil, los derechos
sociales no son demandables en sentido positivo y los políticos se
restringen a lo meramente formal". La estrategia predominante en las
políticas sociales es la focalización, sin pretensiones de redistribución
del ingreso. En ese contexto las practicas son de tipo clientelar y
paternalista.
Como sabemos, Marshall propone distinguir elementos constitutivos de este
concepto, cada uno de ellos tiene su fundamento en un conjunto de derechos.
El acceso a la titularidad de éstos, constituye al sujeto en miembro pleno
de una comunidad política determinada. De este esquema nos interesa
desarrollar el Elemento social que remite a derechos que garantizan un
mínimo de bienestar y seguridad y a participar del patrimonio social. En
este sentido las políticas sociales se presentan como el ámbito natural de
implementación de derechos sociales de ciudadanía.
Algunos teóricos incorporan a la noción de ciudadanía la dimensión de la
responsabilidad. Zapata Barrero propone pensar en un "sentido normativo" de
la ciudadanía, sugiriendo que ésta debe ir relacionada con la autonomía de
la persona, la que se define como: "capacidad básica que debe ser
considerada como condición necesaria para satisfacer valores democráticos
como la libertad, la responsabilidad, el bien compartido, y para engendrar
formas de vida, utopías particulares, sentido de la solidaridad y de la
comunidad " . Una ciudadanía democrática se construye a partir de la
posibilidad de constitución histórica de sujetos que internalicen las
dimensiones: a) formal, ser miembros de una comunidad política; b)
sustantiva, saberse portadores de derechos individuales civiles, políticos,
sociales; y c) normativa, tener capacidad de autonomía. Esta última
dimensión es la que diferencia el ejercicio de la ciudadanía en regímenes
democráticos de los que no lo son.
Esta propuesta, en definitiva, incorpora a la noción de ciudadanía el
componente de la acción. Esto supone un sujeto que ejerce las capacidades
que definen al actor. Cuando conceptualizamos las políticas públicas como
producto de negociaciones entre actores, estamos pensando en una ciudadanía
democrática.
Sin embargo, en los regímenes de tipo patrimonialistas se obstruye la
posibilidad de construcción de una ciudadanía democrática, porque el espacio
público está limitado para el actor social. Esta exclusión de la escena
constituye a los sujetos, en meros agentes receptores de políticas o dicho
en términos de Arendt , en espectadores.
Constitución del ciudadano en regímenes patrimonialistas
En los patrimonialismos la pregunta central podría ser: ¿Cómo se constituyen
históricamente los "ciudadanos" en regímenes en los que la característica
predominante es la brecha, entre los derechos formalmente reconocidos y las
reglas informales que estructuran los comportamientos de los agentes
sociales?
Para avanzar en la respuesta a este interrogante es preciso reflexionar
acerca de lo que entendemos por sujeto y los dispositivos de constitución de
las identidades. Adherimos a Mouffe en descartar la visión del sujeto como
un "agente racional y transparente para si mismo Concebimos entonces al
agente social como una entidad construida por una diversidad de discursos" .
Es decir que entendemos a la identidad como una construcción múltiple que es
producto de estructuras discursivas contingentes. No existe una posición de
sujeto unívoca y estática sino "posiciones" de sujeto que corresponden a una
multiplicidad de relaciones sociales que se construyen dentro de discursos
específicos.
Entendemos lo discursivo como un conjunto de fenómenos de producción social
de sentido. Como afirma Mouffe , siguiendo a Gandamer, dentro del lenguaje
es donde se constituye el horizonte de nuestro presente, ya que existe una
unidad fundamental entre pensamiento, lenguaje y mundo. Este lenguaje asume
múltiples materias productoras de sentido: la imagen, el sonido, la
escritura, la palabra.
Los discursos en definitiva operan constituyendo/reforzando las estructuras
del imaginario -"red compleja de representaciones engendradas en el seno de
las prácticas sociales" - es decir, que el discurso está articulado a la
matriz significante que le da sentido, fuera de la cual no se pueden
explicar las prácticas sociales.
Un paquete significante eficaz que opera en el campo de la constitución de
las identidades individuales y colectivas, son los ritos. El sentido del
rito, siguiendo a Auge , prescribe y significa las relaciones de los hombres
entre sí, relaciones que son problemáticas -por la asimetría que las
estructuran-, la actividad ritual apunta a estabilizarla asignando a cada
uno su lugar y su identidad social. Lo ritual actualiza las estructuras
jerárquicas y de autoridad, pues permite "situar dramáticamente, lado a
lado, a quien sabe y quien no sabe, quien tiene y quien no tiene..." . La
función del rito para Augé es la de modificar el contexto, en tanto genera
acontecimientos y acarrea consecuencias.
En las sociedades modernas el dispositivo ritual presenta el mundo como
espectáculo escenificado y el soporte de este montaje son las imágenes
reproducidas por los "mass media". Estas imágenes se constituyen en verdades
incuestionables, puesto "que sólo sabemos de lo que se nos dice aquello que
se nos dice" .
Retomando nuestro planteo, la ciudadanía como "principio articulador que
afecta diferentes posiciones de sujeto" , es producto del interjuego de
discursos en pugna por otorgar sentido a esta identidad, y estructurar
representaciones que estructuran las prácticas de éstos ciudadanos. Y el
gran implementador de los distintos modos de constituir al ciudadano es el
Estado, que como afirma Bourdieu "está capacitado para ejercer una violencia
simbólica porque se encarna a la vez en la objetividad bajo la forma de
estructuras y mecanismos específicos y también en la subjetividad o, si se
quiere, en los cerebros, bajo la forma de estructuras mentales de categorías
de percepción y de pensamiento" .
Ciudadano o cliente?
En regímenes patrimonialistas el ejercicio de la violencia simbólica tiende
a , en el campo de las políticas sociales, operar en dirección a diluir la
autorrepresentación de sujeto como portador de derechos; planteando un
conflicto entre el ciudadano autónomo y el cliente.
La institucionalización de las relaciones clientelares es funcional a este
tipo de dominación que venimos desarrollando, en la medida que la fortalece:
hay un sujeto de acción (el gobernante) y otro objeto de la misma (los
gobernados). La desigualdad es atemperada a nivel de las enunciaciones
discursivas que apelan a la pertenencia a una misma comunidad, a compartir
los mismos orígenes, a "ser uno más del pueblo" . Al plantearse estas
relaciones como de intercambio recíproco, permanece oculta su dimensión
simbólica o cultural que se produce a través del proceso de aprendizaje del
clientelismo , lo que posibilita su reproducción, constituyendo al dominado
en cómplice de esa dominación.
Finalmente, nos interesa incorporar al planteo la tensión irresuelta entre
la formalización de los derechos de ciudadanía y su posibilidad de
ejercicio, es decir entre titularidades y provisiones. Siguiendo a
Dahrendorf , entendemos el concepto de titularidad como la relación entre la
persona y el bien de consumo cuyo acceso y control está legitimado, y el de
provisión como el bien material o inmaterial que constituyen las opciones
reales sobre las que se ejerce la titularidad. Creemos que esta tensión se
plantea principalmente en la efectivización de la ciudadanía social, pero no
es exclusiva de este ámbito.
La Política de Vivienda
Desde la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948, el derecho a una
"vivienda adecuada se ha reconocido como un componente importante del
derecho a un nivel de vida adecuado" . En este sentido la política de
habitacional permite ejercer un tipo de derecho social a la vez que otorga a
la ciudadanía social su dimensión real.
Se reconoce que todos los gobiernos, en mayor o menor medida tienen algún
tipo de responsabilidad en esta cuestión, como lo demuestra la existencia de
organismos estatales referidos a la vivienda, el destino de fondos para ese
efecto y las políticas, planes, programas y/o proyectos en todos los países;
aunque actualmente se acepta que no es un tema exclusivo del Estado, sino de
todos los sectores de la sociedad, como el privado, organizaciones no
gubernamentales, las comunidades, los gobiernos locales, y organizaciones de
la comunidad internacional.
En el tema habitacional, las acciones están dirigidas a satisfacer una
necesidad primaria: la protección, el cobijo y en su sentido más integral,
el hábitat
El concepto de vivienda puede adquirir múltiples variantes, y ellas
reproducirán en forma fehaciente las desigualdades de ingresos de una
población, por eso para la formulación de una política en este sentido es
necesario que la sociedad pueda definir los "umbrales mínimos" de
aceptación, para lo cual se necesitan espacios de participación.
Sin embargo, cualquiera sea el nivel mínimo que se defina, el Estado y la
sociedad, se enfrentan a la tensión entre la necesidad básica a satisfacer y
los recursos y su financiamiento. En este sentido, organizaciones de las
Naciones Unidas recomiendan que "la ordenación de esos recursos debe estar
centrada en la población y debe ser ecológica, social y económicamente
racional" para ello se requiere de un enfoque integral de políticas sociales
que permita coordinar las necesidades habitacionales con otras necesidades
como salud, educación, generación de empleo, protección del medio ambiente,
servicios de infraestructura básica, conservación del patrimonio cultural,
entre los más importantes.
En esta materia, el rol del Estado es el de facilitar el acceso a una
vivienda que responda a aquellos umbrales mínimos, definidos socialmente.
Dadas sus características de bien básico, altos costos, necesidades de
financiamiento, implican un conjunto de actividades de fuerte impacto
económico y significación social. A esto se suma el "alto grado de
visibilidad" lo que convierte a esta política en una tentación para el
manejo clientelar .
A qué sectores o grupos de la sociedad se debe facilitar el acceso a una
vivienda? Una respuesta inmediata sería a los más necesitados. Para conocer
esto se requiere de un aparato estatal que cuente con capacidades
administrativas y técnicas que permitan obtener información acerca del las
dimensiones del problema habitacional, sus características, grupos o
sectores afectados, su diversidad, a los efectos de poder formular políticas
que den distintas soluciones a distintos problemas y contemplen varias
alternativas además de la vivienda terminada.
Para alcanzar estos objetivos se requiere, como mencionamos, de una efectiva
participación de los destinatarios de las políticas, tanto en su formulación
como en la ejecución, lo que es posible alcanzar en la medida que se
descentralice y se permita la intervención de organizaciones no
gubernamentales o del sector productivo privado.
Sin embargo, cuando la política es usada como instrumento de legitimidad y
medio para beneficiar pequeños grupos de la sociedad, ocurre lo que afirma
Turner :
"Cuando el concepto de vivienda se malinterpreta y se la trata como a una
mercancía, que responde a intereses manipuladores comerciales o políticos,
la atención se centra en el producto terminado y no se detiene en los
métodos y medios a través de los cuales los barrios son planeados,
construidos y mantenidos... Las políticas de vivienda convencionales suponen
que el tema se limita a cantidades de viviendas y a la calidad de materiales
utilizados...
Ningún ocupante actual o futuro de una casa se preocupa exclusivamente por
la cantidad o la calidad de la unidad vivienda; la preocupación radica, más
bien, en la localización, el barrio, la tenencia y los derechos y libertades
de uso y modificación de la vivienda, como así también los costos directos e
indirectos de vivir en ella. Lo que importa en una vivienda es lo que
significa y en qué grado le sirve a sus ocupantes, no sólo lo que es
materialmente."
EL CASO PUNTANO
A- BREVE MIRADA HISTÓRICA
Hemos caracterizado a la sociedad puntana como de tipo tradicional, tal como
puede observarse en su evolución histórica . Los duros inicios signados por
las luchas de las milicias por ganarle tierras a los Indios, quienes
mantenían cercada la zona en defensa de su terruño, provocaron alta rotación
en sus pobladores, que emigraban hacia lugares más seguros y prósperos de
aquella época, como las provincias de Mendoza o San Juan. Finalizada la
guerra contra el indio, comenzó el proceso de institucionalización que no
fue ajeno a las luchas caudillezcas de las regiones del interior del país
contra el centralismo de Buenos Aires.
Los historiadores reivindican los aportes que realizaran los "valientes"
hombres de San Luis a la lucha por la Independencia y la falta de atención
de los gobiernos nacionales, dejando a la provincia librada a su propia
suerte y al tesón de sus pobladores; estas circunstancias marcaron que no
existían otras razones más que "el amor a la tierra", para quedarse en la
región de la Punta de los Venados .
La sociedad puntana se fue integrando así por militares y terratenientes
cuyos hijos (que fueron educados en Buenos Aires), constituyeron el grupo de
"familias ilustres" que moldearon los contornos del poder de una clase
dominante de fuerte sesgo conservador -posibilitado por una población sumisa
y "tranquila"- que alternaba en el gobierno de la provincia "pobre y
postergada", instituyendo así un mito histórico, creando la imagen de la
"postergación y sacrificio del humilde pueblo puntano"
Ya en la era democrática, a partir de 1983, accede a la gobernación de San
Luis, Adolfo Rodríguez Saá, por el 40,5 % de los votos, como expresa
Trocello "En 1987 Rodríguez Saá es reelecto por el 51,4% de los votos y en
1991 - reforma constitucional de por medio - accede a su tercer mandato. En
1993 el justicialismo provincial, que en la jerga sanluiseña se denomina "adolfismo"
posee mayoría en la Cámara de Diputados, unanimidad en el Senado, y el
control de los municipios de San Luis y Villa Mercedes¨. En 1995 (a pocos
meses de estar involucrado en un escándalo sexual que asume relevancia
nacional), gana en la provincia con el 70% de los votos, constituyéndose en
el único gobernador de la historia con cuatro mandatos consecutivos.
El Gobernador, un descendiente de aquellas familias que se instituyeron en
el poder de la provincia en el siglo pasado, retomó en su discurso la
constante histórica del pueblo postergado y olvidado por Nación Argentina,
junto a la promesa de cambiar la historia de la Provincia. El origen de esta
promesa es la firma del Acta de Reparación Histórica (con el Gobierno
Nacional en 1974) que incluye las provincias de Catamarca, San Juan y San
Luis, dando lugar al Régimen de Promoción Industrial (Ley 22.702), que
implicaba la desgravación impositiva para las empresas que se radiquen en
dichas provincias. La ley entra en vigencia en 1982 (Gobierno Militar) y
continúa su aplicación en el gobierno democráticamente elegido en 1983.
B- LA POLITICA DE VIVIENDA EN EL REGIMEN PUNTANO
La gran migración
Es posible verificar los cambios socioeconómicos producidos en la Provincia
de San Luis desde aquella fecha a la actualidad, que permiten caracterizarla
como una "sociedad en cambio", de tipo preindustrial a una sociedad
industrial.
En este período, crecieron todos los indicadores económicos de la provincia,
reflejándose en el Producto Bruto Geográfico, que entre 1980 y 1993
cuadruplicó su valor, siendo su período de mayor crecimiento entre 1985 y
1988. De las variaciones relativas entre los sectores económicos, se destaca
el sector industrial, que en 1980 participaba en un 10% del producto, creció
a un 200%. Los demás sectores crecieron aproximadamente un 100% su
participación relativa .
Estas cifras muestran los datos globales de la acelerada transformación
económica de la Provincia, que produjo su correlato en el crecimiento
poblacional, el empleo, constituyendo un polo de desarrollo.
Respecto a la población, la provincia revierte su perfil histórico, pasó de
ser expulsora de habitantes (que emigraban en búsqueda de mejores
oportunidades laborales) a receptora de los mismos, atraídos obviamente por
la oferta de trabajo producida por la radicación industrial. Esto se
verifica en el siguiente cuadro:
|
Población
(Total Provincial) |
Tasa Crecimiento medio anual
(por mil) |
|
1970 |
1980 |
1991 |
1970/80 |
1980/91 |
|
183.460 |
214.416 |
286.458 |
15,6 |
27,8 |
FUENTE: INDEC Censo Poblacional 1970,1980 y 1991
Dirección de Estadística y Censos de la Provincia de San Luis.
En el decenio 1980/91, se verifica el más alto crecimiento poblacional,
superando en diez puntos la tasa nacional en el mismo período. Las fuertes
migraciones intraprovinciales, modificaron la composición relativa de las
poblaciones urbana y rural, a favor de la primera. Se observa que los saldos
migratorios positivos se verificaron en Departamentos Capital y Pedernera,
fortaleciendo la concentración poblacional que ya se observaba en 1980 .
Respecto a los migrantes absolutos, internos e internacionales, registran un
total provincial de 22% y 1,3 % respectivamente (0,8% países limítrofes y
0,5% de otros países). Por otra parte, la proyección de población de
1992-2000 prevé una tasa aproximada de crecimiento de 23%o, considerando los
patrones de crecimiento de la década pasada.
Sin embargo, nada parece indicar que el crecimiento producido en el decenio
1980-91 se replicará con el mismo ritmo en el siguiente. Aunque se carecen
de datos censales actualizados (el próximo será en el 2000), los indicadores
más sensibles son la tasa de empleo y desocupación. En 1996, la primera se
situó entre 33% y 34% (en 1980 se ubicaba en 36%), mostrando tendencia
decreciente y la segunda registró un 17%, con tendencia creciente. Esto
estaría indicando un fuerte retroceso en el sector industrial, lo que
frenaría la ola migratoria.
Sin embargo, parece que estos indicadores no son atendidos a la hora de
formular la política, al contrario, se amplía la oferta de vivienda, que
como se expresa oficialmente, obedece a una política poblacional y de
empleo, pero podría estar en los umbrales de los rendimientos decrecientes,
tanto a nivel político como económico.
La política de Vivienda: provisión sin titularidad?
El punto precedente, intenta mostrar (sin pretender un exhaustivo análisis)
el contexto socioeconómico en que se formula la política habitacional en la
provincia.
Tal como se desprende de los discursos, el Gobernador prometía una casa para
cada habitante de la provincia, lo que puso en marcha una política agresiva
en este sentido. Según datos oficiales se han construido hasta la fecha más
de 30.000 viviendas, cuya política intentaremos caracterizar en los
siguientes apartados:
a) La organización burocrática.
El fuerte liderazgo personal y político ejercido por Adolfo Rodríguez Saá,
ha modificado las relaciones intraburocráticas, centralizando la toma
decisiones y el control. Las designaciones dentro y fuera del escalafón
ordinario, generan una "corte" que reporta directamente al Gobernante en una
red de relaciones informales, necesarias para ejecutar las órdenes, en
consecuencia se producen superposiciones de funciones, poca claridad de
objetivos, que produjo una maraña de cargos que impidiendo el logro de
eficacia administrativa, esto lleva a realizar la llamada "Reforma
Administrativa" en el año 1991.
La política de vivienda se lleva a cabo con la intervención de dos
Ministerios: Hacienda y Obras Públicas y Desarrollo Humano y Social . El
primero se encarga, de la ejecución de casi la totalidad de los recursos
destinados a la construcción, a través de la Dirección Provincial de
Construcción de Viviendas, cuya oferta está dirigida a sectores de la
población con cierta capacidad de ahorro y a sectores medios, que no pueden
acceder por medios propios a créditos bancarios. Fue dotado de tecnología de
última generación y personal capacitado. El segundo tiene a su cargo la
ejecución del resto de los recursos, que según enunciaciones oficiales y las
características de los programas, está dirigido a sectores "impedidos de
acceder por cuenta propia" a una vivienda, orientados a la población con
"escasa capacidad de ahorro". Las tareas administrativas conservan formas
tradicionales de trabajo
b) Financiamiento
Las principales fuentes del sector público provincial para llevar a cabo la
política habitacional para el presente año, son: de origen nacional
(19,25%), provincial (51,15%) y de uso del crédito (29,60%) -endeudamiento
de la provincia con el Banco Hipotecario Nacional-. Como es posible observar
más de la mitad de los recursos son de origen provincial, que según se
expresa en el mismo Presupuesto 1999, se traducirán en 7953 viviendas
terminadas y 4200 en proceso de producción. De estos recursos, el 16,60% se
originarían en Recupero de Cuotas, sin embargo, como surge del Informe de
Ejecución Presupuestaria 1998, sólo pagan las cuotas el 18,7% de los
adjudicatarios de planes de vivienda.
c) Características de la Oferta de Vivienda
Del análisis de los programas de vivienda de la provincia surge que existe
cierta diversificación de la oferta habitacional, en dos niveles: 1)
dirigido a quienes tienen cierta capacidad de ahorro estableciendo un costo
diferencial relacionado con el nivel de terminación. 2) destinado a sectores
de muy bajos recursos, cuyos programas consisten en la construcción de
viviendas; entrega de lotes y una "pequeña ayuda" para la autoconstrucción;
mejoramiento habitacional destinado a población rural (erradicación de
ranchos, mejorar núcleos húmedos e instalaciones sanitarias), éstos últimos
se financian totalmente con recursos nacionales.
d) El costo de la vivienda
El gobierno establece el costo por metro cuadrado, actualmente fijado en $
344 y $ 386, según el plan, asimismo, que la superficie por unidad
habitacional es de 50 m2. Las del primer tipo se entregan sin piso ni
aberturas, mientras que las otras ya están finalizadas. Se ha fijado también
que se debe pagar en 300 cuotas fijas mensuales (ó 25 años) de $ 60 y $ 90,
implicando un valor de $18.000 y $ 27.000, respectivamente.
e) Modos de acceso a la vivienda
Estos han variado desde 1983 a la fecha. En los primeros diez años los
requisitos para efectuar la inscripción en el Instituto Provincial de la
Vivienda (hoy disuelto), eran tener a cargo una familia, no poseer bienes
inmuebles y presentar toda la documentación. Por entonces la demanda excedía
en mucho a la oferta, se observaban largas colas en los organismos públicos,
y se esperaban varios años hasta la entrega.
Actualmente, no se requiere ser casado o tener una familia, simplemente,
mayoría de edad, no poseer propiedad inmueble y dos años de residencia en la
provincia, este último no rige para los no residentes que sean nativos de la
provincia y que "muestren anhelos de volver al terruño"
Los criterios de asignación también han variado. En la primera etapa se
consideraba criterio de prioridad, la cantidad de integrantes de la familia
para la adjudicación de la vivienda, construyéndose viviendas de dos o tres
habitaciones y se comenzaba a pagar a partir de la entrega. En la segunda no
existen criterios para la asignación, ya que se construye en base al número
de inscriptos, debiendo éstos pagar desde el momento de la inscripción
(aproximadamente, 20 meses previos a la entrega).
f) Actores que intervienen
Aunque parezca una obviedad, importa destacar que el único actor
interviniente en la formulación y ejecución de la política de vivienda es el
Estado provincial, y en última instancia la empresa constructora, ya que de
su "performance" depende la calidad de la vivienda. La participación de los
beneficiarios está limitada a inscribirse, elegir el valor de la vivienda y
pagar las cuotas.
g) Distribución espacial
Un elemento muy importante en el costo de la vivienda lo constituye la
tierra, cuya variación depende de la ubicación (urbana, suburbana) y la
densidad (cantidad de viviendas y habitantes por hectárea)
En el caso estudiado, el Estado no provee de tierras fiscales (que podrían
disminuir el costo), sino que lo debe adquirir la empresa constructora. Esto
ha generado que las localizaciones de los conjuntos habitacionales se
realicen en lugares muy alejados de los centros urbanos, sin una
planificación previa del crecimiento de las ciudades, en lo cual los
municipios involucrados no tienen ninguna participación. Esto nos lleva al
ítem siguiente.
h) Infraestructura y Equipamiento Comunitario
La primera está compuesta por tres sistemas básicos: sistema sanitario;
sistema energético; y sistema vial, además del sistema de comunicaciones.
Al situarse los barrios en zonas suburbanas, se afecta la infraestructura en
cuanto a redes cloacales, redes de gas, pavimentos y desagües pluviales,
como así también redes de comunicaciones. Problemas que debe enfrentar el
adjudicatario y resolver como pueda hasta tanto lleguen las empresas
privadas que cobrarán a muy altos costos, para los vecinos por la
instalación de dichas redes.
Respecto al Equipamiento Comunitario, entendiendo por ello, construcciones
que tienen por finalidad la educación (escuelas), salud (centros de
atención), servicios sociales (guarderías, centro de actividades culturales,
etc.), servicios públicos, recreación, etc., no están contemplados en la
construcción actual de los barrios. Los vecinos deben constituirse en
demandantes ante la autoridades municipales, que por lo general carecen de
recursos para realizar cualquier tipo de obra.
Lo descripto hasta aquí merece algunas consideraciones generales, en dos
líneas de reflexión. La primera, referida a las políticas sociales en
general, en el sentido que los objetivos de política habitacional no están
debidamente integrados en una política más global, que incluya otras áreas
sociales, como salud, educación, medio ambiente, transporte, limitándose
solamente a la cantidad de viviendas construidas. La alta centralización en
el gobierno provincial, atenta contra toda posibilidad de democratización de
la política, excluyendo a los gobiernos locales y a los propios
beneficiarios. En segundo lugar, referida a la política de vivienda en
particular, se observa que la población objetivo se autoselecciona en
función de la cuota que puede pagar, pero no tiene otro nivel de
participación. En cuanto al diseño habitacional, se advierte la excesiva
reducción del espacio (habitaciones de 2,80m x 3,10m) limitando la vida
familiar y social de los beneficiarios. La construcción no prevé una
expansión ideal de la vivienda, en consonancia con alguna posibilidad de
evolución económica y social de las familias, contribuyendo así a consolidar
una estratificación social, propia de los procesos de industrialización
capitalista.
Por otro lado, al fijar el Estado el costo por m2 (muy alto como se
verifica), desestimula la competencia entre las empresas constructoras, en
detrimento de una conducta minimizadora de los mismos, que beneficiaría a
los adjudicatarios. Pero sí permite arreglos prebendarios con sectores
privados y manejo clientelar de la política.
Los ritos de entrega de vivienda.
Las estructuras y mecanismos implementados por el régimen en el campo de la
política habitacional, operan también en el plano de las subjetividades,
constituyendo: categorías de percepciones y pensamiento (posibilidades e
imposibilidades). En este sentido otra de las estrategias que administra con
eficacia el régimen es el rito de entrega de vivienda.
Estos actos son organizados por la burocracia estatal, quien se encarga
montar el escenario -en uno de los espacios verdes del barrio a entregar-
pautando los movimientos de los adjudicatarios durante la ceremonia. La
estructura social del rito permite distinguir distintos niveles de
participantes observable en los roles desempeñados, la disposición del
espacio y posicionamientos en la estructura jerárquica. Estos grupos
diferenciados son: los funcionarios públicos (y candidatos oficialistas en
tiempos preelectorales); un representante eclesiástico, los adjudicatarios
de las viviendas y sectores más carenciados. Otra categoría de participantes
son aquellos que tienen a cargo el encuadre de la ceremonia (los
responsables del acto y los fotógrafos y camarógrafos que perpetuarán este
momento). La vestimenta de los participantes y la música que se emite previo
y durante el ritual, lo asemeja a una fiesta.
Podemos distinguir diferentes momentos en la secuencia ritual: el acto se
abre con dos discursos: un del clérigo (que además bendice a las familias y
las viviendas) y otro de un representante gubernamental. En segundo lugar se
procede a la entrega de las llaves de la casa, que está a cargo de
diferentes funcionarios públicos. Este momento es altamente significativo
para éstos ya que ser protagonista en este rito es signo de reconocimiento.
La escena se completa cuando el adjudicatario recibe el beso del "Señor
Gobernador" que lo espera con los brazos abiertos. Luego de este momento
público, cada adjudicatario con su familia se retira a su nuevo mundo
privado, "la flamante vivienda", sin esperar el cierre oficial del acto.
Finalmente, cobran centralidad en la escena las familias más pobres, no
beneficiadas por la política motivo del acto. Estos personajes interactúan
directamente con "El Adolfo" a quien rodean "esperando su turno" - según
explican- para pedir favores y gracias, el mandatario escucha atentamente
cada caso.
La práctica ritual descripta reafirma el lugar de cada uno y su identidad
social. Los que ofician de mediadores entre el poder divino y el poder
mundano, los que dan y los que reciben, los iniciados como propietarios y
los no iniciados, reforzando estructuras de autoridad. Los dispositivos
discursivos (verbales, gestuales, espaciales...) buscan un efecto declarado,
constituir a los beneficiarios de esta política en "propietarios" y otro
implícito, reactualizar la imagen del líder -padre "hacedor del sueño de la
casa propia", anulando la representación del beneficiario como titular de
derechos sociales.
Este ritual se vale del soporte massmediático para reproducir la escena y
sus consecuencias, que en la Provincia de San Luis tiene una particular
eficacia en tanto "las imágenes que se le imponen al ciudadano espectador"
son reiteradas por el canal estatal y El Diario de la República único medio
gráfico de la Provincia.
ALGUNAS REFLEXIONES
Desde la perspectiva de análisis utilizada, entendemos el Estado Provincial
como una compleja combinación de patrimonialismo y desarrollismo. Entre los
rasgos que caracterizan al primero, se destacan el fuerte personalismo y el
uso privado del aparato público, para enriquecimiento propio y de su
entorno, a través de lazos prebendarios con el capital privado. El
desarrollismo es una faz necesaria para consolidar la industrialización en
San Luis y el instrumento para el tránsito de una sociedad tradicional a
otra industrial, interviniendo fuertemente a través de políticas públicas
que se utilizan al menos en dos sentidos: por un lado facilitan la
apropiación de rentas públicas y por otro, a través del uso clientelar,
logran legitimidad para permanecer en el poder.
En el contexto de las políticas sociales, la de vivienda es predominante en
esta Provincia y constituye un instrumento eficaz del régimen en razón de su
fuerte impacto económico y político. Sin embargo, se observa escasa
integración con las demás políticas sociales y desde el punto de vista de la
ciudadanía estaría orientada a implementar una de tipo asistida,
constituyendo a los sujetos en agentes receptores o espectadores del proceso
social.
Una herramienta utilizada por el régimen son los rituales, que se ofician en
el momento de la entrega de la vivienda, estas prácticas operan -a nivel de
las representaciones- en dos sentidos, por un lado refuerza la imagen del
líder paternal atento a las demandas de "su pueblo", a la vez que remarca
los posicionamientos. Por otro lado debilita la noción de titularidad de
derechos sociales, inhibiendo la percepción de la dimensión ciudadana. El
modo en que se traban las relaciones gobernante-gobernado alejan la
posibilidad de constitución del sujeto como ciudadano autónomo.
Frente a estos modos deficitarios de ejercicio de la ciudadanía, parece
difícil imaginar el futuro en términos de democratización para esta
sociedad. Sin embargo, creemos que la salida podría estar en la confluencia
de dos procesos de transformación: a) uno que opere hacia el interior del
aparato estatal y sus modos de relación con la sociedad, b) otro que opere a
nivel microsocial.
Para el primero, se requiere de una transformación del Estado, que debería
estar dirigida a lograr un aislamiento de aquellas partes del aparato
estatal que hoy están ligadas a pequeños sectores privilegiados de la
sociedad puntana y transnacional, para luego construir nuevos vínculos con
todos los sectores sociales, conservando el Estado cierta autonomía, que le
permitan acordar y planificar un desarrollo económico y social de la
sociedad en su conjunto. Sin embargo, creemos que este proceso es inviable
dentro de un régimen patrimonialista.
El segundo, depende del desarrollo de los incipientes movimientos sociales y
pequeños grupos de la sociedad civil, que detentan valores democráticos y
pretenden reales formas de participación.. Las posibles combinaciones entre
estas variables generarían una transformación en las prácticas formales e
informales, construyendo espacios de acción y ejercicio de la ciudadanía
democrática, donde los espectadores de estos regímenes se transformen en
verdaderos actores de la democracia.
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WEBER, Max ."Economía y Sociedad". Fondo de Cultura Económica. México . 2º
reimpresión . 1974.
[1] Una versión preliminar de este trabajo fue
presentado en el XXII Congreso de la Asociación Latinoamericana de
Sociología (ALAS). Concepción (Chile) 12 al 16 de octubre de 1999.
* Profesora e Investigadora de la Universidad Nacional de San Luis.
Argentina
** Docente y Becaria de Investigación de la Universidad Nacional de San
Luis. Argentina
[2] WEBER, Max WEBER, Max "Economía y Sociedad". Fondo de Cultura Económica.
México.1974.
[3] OSZLAK. ob.cit.
[4] WEBER, Max ob.cit.
[5] La discrecionalidad existe cuando un funcionario tiene un ámbito de
poder que le permite escoger entre diferentes alternativas de acción y
no-acción. Ham-Hill (1984) citado por SUBIRATS, Joan en Análisis de
Políticas Públicas y Eficacia de la Administración. INAP. Madrid. España.
1989. Cap. V.
[6]MÁRQUEZ, V y GODAU, R. ¨Burocracia y Políticas Públicas: Perspectiva
desde América Latina¨ en Oszlak, O. (Comp.) Teoría de la Burocracia Estatal.
Paidos. 1985
[7] OSZLAK, O. ob.cit.
[8] EVANS, Peter. El Estado como problema y como solución. Desarrollo
Económico. Revista de Ciencias Sociales Nº 140 Vol. 35. Enero-Marzo 1996
[9] EVANS, Peter. ob.cit.
[10] OSZLAK, O. Políticas Públicas y Regímenes Políticos.... op. cit
[11] EVANS, Peter. Ob.cit.
[12] TROCELLO, Gloria ¨El discurso del Régimen Patrimonialista.¨ Escenarios
Alternativos Año 2 Nº 3 Otoño 1998.
[13] Nos referimos al propuesto por AUYERO, J. En ¨La Doble vida del
clientelismo político¨ en Revista Sociedad Nº 8. Facultad de Ciencias
Sociales UBA. Abril 1996.
[14] O´DONNEL, G. y OSZLAK, O. ¨Estado y Políticas Estatales en América
Latina: hacia una estrategia de investigación" en Kliksberg B. Y Sulbrand J.
(Comps.) Para investigar la Administración Pública. Madrid. INAP. 1984.
[15] TAMAYO SÁEZ, Manuel. “El análisis de políticas públicas” en R. Bañón y
E. Carrillo (comps) La nueva Administración Pública” Madrid. Alianza
Universidad.1997. Citado por REPETTO Fabián en ¨Notas para el Análisis de
las Políticas Sociales. Una propuesta desde el Institucionalismo¨, en
Perfiles Latinoamericanos. Revista de la Sede Académica de México de la
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Año 7. Nº 12 Junio de 1998.
[16] O´DONNEL, G. y OSZLAK, O. ob.cit.
[17] Citado por EVANS, Peter ob.cit.
[18] Entiende por autonomía enraizada a las relaciones institucionalizadas
entre el aparato estatal y representantes de sectores sociales. Cuando estos
vínculos se individualizan hablamos de una autonomía enraizada parcialmente.
EVANS, P. Ob.cit.
[19] REPETTO, Fabián en ¨Capacidad de gestión pública y políticas frente a
la pobreza: la experiencia menemista (1989-1996).Presentado en el III
Congreso Nacional de Ciencia Política. Mar del Plata (Argentina) 5 al 8 de
noviembre de 1997.
[20]ARENDT, Hannah "La condición Humana¨ Ediciones Península. 1º
Reimpresión. Barcelona 1996.
[21] ISUANI, Aldo "Los origenes conflictivos de la seguridad social"
[22] MARSHALL, Thomas “Ciudadanía y clase social” versión pública en Reis.
Madrid Julio-septiembre 1997
[23] BUSTELO, E y MINUJIN, A " La política social esquiva" presentado en el
1º Congreso del Centro Interamericano para el Desarrollo (CLAD) Río de
Janeiro 6 al 9 de Noviembre 1996.
[24] MARSHALL ob. cit. reconoce también: a) el elemento civil: derechos
necesarios para las libertades individuales, de la persona, de expresión, de
pensamiento, de religión, derecho a la propiedad y derecho a la justicia. La
institución más directamente ligada a estos derechos es Tribunales. b)el
elemento político remite a los derechos a participar en el ejercicio del
poder político como miembro de un cuerpo investido de autoridad o como
elector. La institución correspondiente es el parlamento.
[25] QUIROGA,Hugo "El ciudadano y la pregunta por el Estado democrático" en
Revista de Estudios Sociales Nº14, Santa Fé 1998. Argentina. Realiza un
desarrollo acabado del tema.
[26] ZAPATA BARRERO, Ricardo "Hacia una teoría normativa de la ciudadanía
democrática" en Leviatán revista de hechos e ideas N º 59, II época, Madrid
, Primavera 1995
[27] ARENDT, Hannah . ob. cit
[28] MOUFFE , Chantal "Feminismo, ciudadania y politica democratico radical"
en "Feminists Theorize the political" ed. Judith Butler and Joan W. Scott
Routledge 1992 MOUFFE ob.cit
[29] MOUFFE ob.cit
[30] MOUFFE ob.cit
[31] VERON Eliseo.
[32] AUGE, Marc. "Hacia una antropologia de los mundos contemporáneos"
Edición Gedisa Barcelona. 1995.
[33] DA MATTA, Roberto "Carnavais, malandros erois" citado por GONZALEZ,
Jorge "Más (+) Cultura(s). Ensayo sobre la realidad popular" Ed. Pensar la
Cultura México. 1994.
[34] AUGE, Marc. Ob.cit.
[35] MOUFFE, Chantal ob.cit.
[36] BOUDIEU, Pierre. "Espíritus de Estado" en Sociedad, Facultad de
Ciencias Sociales UBA. Nº 8 Abril 1996.
[37] BENJAMIN, J. The Bonds of love. Psychoanalysis. Feminism and the
problems of Domination. N.Y. Pantheon books, 1988. Citado por Auyero J.
(Comp.) en ¿Favores por Votos? Estudios sobre Clientelismo político
contemporáneo. Edit. Losada 1997.
[38] GUNES-AYATA , Ayse. ¨Clientelismo: premoderno, moderno, posmoderno¨. En
¿Favores por Votos? Auyero, J. (Comp.) Edit. Losada 1997.
[39] AUYERO, Javier ¨La Doble vida del clientelismo político¨. Revista
Sociedad. Facultad de Ciencias Sociales (UBA) Abril 1996.
[40] DAHRENDORF, Ralf ¨El Conflicto Social Moderno. Ensayo sobre la política
de libertad¨ Biblioteca Mondadori, Grijalbo. Madrid. 1993.
[41] Programa de Hábitat de las Naciones Unidas. Plan de Acción Mundial Cap.
IV.
[42] LUMI, Susana "Hacia una política habitacional" en Estado Democrático y
Política Social. Ed. Eudeba 1989.
[43] Programa de Hábitat ... ob. cit.
[44] LUMI, Susana ob.cit.
[45] TURNER, John, "What to do about Housing -its part in Another
Development" en Habitat Internacional v.% Number 1/2, 1980. Citado por LUMI,
Susana, op.cit
[46] El nombre obedece al accidente geográfico con que los fundadores
identificaron la región de San Luis: "La Punta de los Venados",
denominándose "puntano" al nativo de la misma.
[47] NUÑEZ, Urbano J. - VACCA, Duval "Historia de San Luis" Tomo I y II.
Editorial Godeva San Luis 1968.
[48]Idem ant.
[49] TROCELLO, María Gloria ¨El discurso del Régimen Patrimonialista.¨ ob.
cit.
[50] BECERRA, PAEZ, DORZAN y OLGUIN "La dinámica de la ocupación en la
provincia de San Luis en los '90" Revista Kairos Nº 2 1998. UNSL.
[51] BECERRA Y OTROS ... ob.cit.
[52] Censo Nacional de Población 1991. Dirección de Estadística y Censos
Pcia.San Luis.
[53] Los restantes Ministerios son: de Gobierno y Educación y de Industria,
Turismo, Minería y Producción.
[54] Elaboración propia, en base al presupuesto provincial 1999
[55] LUMI, Susana ob.cit.
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